Exposición a fluidos corporales (profesionales de atención médica)
Existen dos enfermedades importantes que pueden transmitirse a un profesional de atención médica mediante los fluidos corporales:
La mayoría de los profesionales de atención médica expuestos a los fluidos corporales de un paciente no contraen la infección de este. No obstante, la exposición debe tomarse muy en serio. Tanto el VIH como la hepatitis pueden producir una enfermedad permanente (crónica) y la muerte.
Los riesgos de la transmisión dependen del tipo de exposición y del nivel de infección del paciente al que estuvo expuesto.
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El riesgo de transmisión después de una lesión con aguja de una fuente VIH positiva se calcula históricamente como de 0.3 % (3 de cada 1,000 exposiciones). Pero esto varía mucho en función del tipo de lesión con aguja, la cantidad de exposición a la sangre y del grado de control del VIH en el paciente al que estuvo expuesto.
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El riesgo de transmisión después de exposición de una membrana mucosa a la sangre de una fuente VIH positiva se calcula históricamente como de 0.09 % (9 de cada 10,000 exposiciones). Pero esto también varía mucho en función del grado de exposición al líquido infectado y del grado de control del VIH en el paciente al que estuvo expuesto.
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El riesgo de transmisión de un paciente al que estuvo expuesto con infección por hepatitis B a un profesional de atención médica no inmunizado es del 6 al 30 % (de 6 a 30 de cada 100 exposiciones).
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El riesgo de transmisión de un paciente al que estuvo expuesto con infección por hepatitis C activa después de una lesión con aguja es del 0 al 7 % (de 0 a 7 de cada 100 exposiciones). Es poco frecuente con una exposición a una membrana mucosa.
Si está en una relación sexual, hable con su pareja sobre su exposición y los riesgos que implica. Considere la posibilidad de no tener relaciones sexuales o de usar condones y evitar embarazos hasta confirmar que los resultados de las pruebas de la persona a la que se expuso sean negativos. O hasta que le hagan pruebas de seguimiento a usted. No done sangre, tejido ni semen. Si está amamantando, hable con el proveedor sobre los riesgos para el bebé.
Pruebas
Los análisis iniciales de VIH y hepatitis se le harán a usted y a la fuente de exposición si es conocida. Esto establecerá su condición respecto del VIH y de la hepatitis hoy mismo. Si los resultados de la persona a la que estuvo expuesto son positivos o desconocidos, y sus resultados iniciales son negativos, deberán hacerle análisis de sangre de seguimiento para determinar si hubo transmisión. Los análisis de sangre pueden tardar entre tres y seis meses en dar resultados positivos para la hepatitis. Si hubo infección por VIH, la prueba suele ser positiva uno o dos meses después de la exposición. Pero en casos poco frecuentes, un resultado positivo podría tardar hasta cuatro a seis meses después de la exposición si se aplican tratamientos preventivos. Por lo tanto, es posible que le vuelvan a hacer pruebas para el VIH a las 6 y 12 semanas, y quizás otra vez a los 4 a 6 meses, después de la exposición, según las políticas de su empleador. Si los resultados son negativos para el VIH en la última prueba de seguimiento, puede suponer que no contrajo la infección cuando estuvo expuesto.
Profilaxis después de la exposición (PEP)
Si aún no se vacunó contra la hepatitis B, le ofrecerán la vacuna. Si ya ha sido vacunado, se determinará su estatus de anticuerpos. Según cuál sea su estatus y el de la fuente (si se conoce) respecto de los anticuerpos, le darán consejo sobre el tratamiento.
No hay tratamiento preventivo ni vacuna para la hepatitis C o D.
Según el tiempo que haya transcurrido desde el momento de la exposición, el estado de VIH del paciente y si el paciente VIH positivo al que estuvo expuesto tiene control viral o no (si se conoce), es posible que le ofrezcan tratamiento preventivo con medicamentos antivirales. El tratamiento consiste en tres medicamentos por vía oral una o dos veces al día durante cuatro semanas. Se recomienda empezar el tratamiento lo antes posible después de la exposición, sobre todo, en las primeras 24 a 72 horas. Es probable que el tratamiento de profilaxis después de la exposición (PEP, por su sigla en inglés) sea menos efectivo pasado ese tiempo. El tratamiento puede empezarse antes de tener los resultados de las pruebas. Por lo tanto, puede cancelarse si el resultado sale negativo en las pruebas de la persona a la que estuvo expuesto.
Cosas que necesita saber antes de tomar una decisión sobre el tratamiento
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Hay relativamente poca información sobre la eficacia de los medicamentos que se usan para la profilaxis después de la exposición al VIH. Sin embargo, si el tratamiento comienza en una etapa temprana y se lo completa, casi nunca hay infección por VIH en la persona expuesta.
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Aunque la toxicidad a corto plazo de los medicamentos antivirales suele ser limitada, es poco frecuente que haya complicaciones graves.
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Asegúrese de entender el riesgo de transmisión de las enfermedades y los riesgos del tratamiento antes de tomar una decisión. Si no está seguro, puede consultar con el personal del departamento de salud de los empleados. Ellos pueden sugerirle otros recursos.
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Puede rechazar el tratamiento de PEP o detenerlo en cualquier momento.
Cuándo buscar atención médica
Llame al proveedor de atención médica de inmediato ante cualquiera de los siguientes síntomas:
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Fiebre de origen desconocido de 100.4 °F (38.0 °C) o superior, o según las indicaciones del proveedor
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Escalofríos
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Ganglios linfáticos inflamados
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Dolor de garganta
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Sarpullido
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Dolor de los músculos o las articulaciones
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Diarrea, náuseas o vómitos que se prolongan o reaparecen
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Dolores de cabeza frecuentes
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Orina oscura o heces de color claro; ictericia (coloración amarillenta de la piel o los ojos)
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Dolor abdominal
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Cansancio extremo anormal y prolongado (fatiga)